LOS MITOS MÁS HABITUALES DEL SECTOR

Mitos sobre Casinos y Maquinas tragaperras

Las máquinas tragaperras (o slots) suponen un tipo de juego muy divertido que podemos encontrar en cualquier casino y en algún que otro bar. Si tenemos algo de suerte, una moneda puede convertirse en ganancias muy interesantes… 

La temperatura de la máquina no importa

Esto viene a raíz de que cualquier máquina, sometida a condiciones extremas de frío o de calor, tienen un determinado deterioro.

Pero no hay ninguna evidencia que relacione un cambio extremo de temperatura con que una máquina tragaperras dé más premios.

También hay individuos que piensan que la máquina se calienta más en el momento en el que está preparada para dar premios (incluso hasta las tocan para controlar este calor).

Bombeo de oxígeno en los casinos

Otra de las estúpidas creencias que circulan, es sobre historias que se cuentan en relación con un sistema capaz de bombear oxígeno extra en estos establecimientos.

Las historias afirman que este bombeo permitiría que los jugadores estuvieran más despejados durante más tiempo, y que esto les haría seguir jugando y gastar más dinero. Falso también. 

¿Máquinas con control remoto?

Otro mito que circula por ahí afirma que los casinos tienen el control de las máquinas tragaperras a distancia, y que hay alguien que decide cuando un individuo va a recibir el premio y cuando no. Estaría obligado a darlo cada cierto tiempo para que no sospecharan que el juego está amañado.

Aunque nos puede parecer lógico, lo cierto es que esto es imposible teniendo en cuenta el mecanismo en el que se basan las máquinas

LAS PRIMERAS TRAGAPERRAS

Las primeras maquinas tragaperras

Las apuestas de azar han acompañado al hombre desde el inicio de la historia, pero a diferencia de las características actuales, antes era necesario un repartidor o administrador para participar en cualquier estilo. La invención de máquinas autónomas (primero mecánicas y después eléctricas), facilitó la extensión de los juegos y su uso. Veamos a detalle la evolución de este invento.

En el viejo oeste existían desde mediados del 1800 diferentes máquinas mecánicas que ofrecían apostar por la aparición de los colores rojo o negro en los giros de una ruleta en forma de disco. Los empresarios Sittman y Pitt tomaron la idea y la modificaron, sustituyendo el plato de colores por cinco rodillos con imágenes basadas en la baraja de póquer. Las ganancias eran calculadas dependiendo del valor de la combinación de las cartas, en el mismo orden que en una mano de póquer tipo “Texas Holdem” presenta. El 10 de picas y la sota de corazones fueron excluidas, lo que reducía la posibilidad de obtener una escalera real -y con ello el premio mayor, a la mitad. Los premios consistían en bebidas, cigarrillos y otros productos que los bares proporcionaban a los jugadores. Estas máquinas se hicieron rápidamente populares en toda la costa este de Estados Unidos.

Aunque la máquina autónoma de Sittman y Pitt fue creada en 1891, la innovación realizada por Charles Frey en 1897 es vista como el nacimiento de las Tragaperras “modernas”. Frey redujo el número de carretes de 5 a 3 y sustituyó la baraja de póquer por los símbolos de la herradura, las picas, el corazón, el diamante y la campana. Los premios correspondieron gracias a este cambio fueron basados en la alineación correcta de los rodillos, con una menor ventaja para los jugadores, pero con la posibilidad de obtener dinero en retribución, incluso con la opción de liberar el premio mayor, al obtener tres campanas en línea. La máquina se popularizó rápidamente y pronto el apodo “bandidas de un brazo” fue conocido en toda la nación americana. Desgraciadamente Frey no patentó su invento y este fue utilizado por diferentes fabricantes en todo el país, quienes introdujeron ligeras variantes del mismo en los primeros años de 1900.

¿COMO EMPEZARON LAS APUESTAS DEPORTIVAS?

El Origen de las Apuestas Deportivas

En la antigua Grecia se apostaba al atletismo, deporte que aparentemente inició la tendencia. Los romanos continuaron la tradición de las apuestas deportivas, aunque su deporte de preferencia era mucho más macabro: los duelos de gladiadores. Ambas civilizaciones antiguas se divertían  apostando en las carreras de caballos, principalmente en la modalidad de carreras de carros.

Por lo tanto, resulta apropiado decir que las carreras de caballos se convirtieron en una especie de mascarón de proa cuando las apuestas deportivas volvieron a ganar protagonismo en la sociedad. Las carreras de caballos pura sangre se hicieron muy populares entre la clase alta de la sociedad británica, particularmente la realeza y la aristocracia. El deporte se hizo tan popular, con tanto dinero para apostar, que se ha quedado arraigado a la cultura británica. Hasta el día de hoy, el público apostador británico inunda los mercados de las carreras de caballos buscando ganar unos cuantos billetes.

A partir de celebrarse las carreras de caballos y las apuestas de los británicos, parece que se empezaron a hacer apuestas deportivas a muchos otros deportes populares, como el fútbol americano, el cricket y el rugby, principalmente en relación con los ganadores de cada partido, al igual que ocurrió al apostar en carreras de caballos.